Este fenómeno, conocido como «gusano musical» o «síndrome de la canción pegada», es común y ha sido objeto de diversos estudios científicos para entender qué hace que una melodía se quede grabada la memoria de las personas.
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A lo largo de la historia de la música, numerosas canciones han logrado mantenerse en la mente del público por días o incluso semanas. Desde clásicos del pop hasta jingles publicitarios, el secreto de su éxito radica en una combinación de factores que incluyen la repetición rítmica, la sorpresa melódica y la previsibilidad, según los expertos.
Un estudio realizado por la Universidad de St. Andrews en Escocia en 2016 identificó los elementos clave que convierten una canción en una auténtica «pegadiza». Según los investigadores, existen cinco componentes cruciales que contribuyen a la permanencia de una melodía en nuestra mente: sorpresa, previsibilidad, repetición rítmica, potencia melódica y la receptividad del oyente.
Tras analizar varias canciones populares, los científicos concluyeron que la más pegadiza de todas es ‘Eye of the Tiger’, de Survivor. Este clásico de los años 80, famoso por ser la banda sonora de Rocky III, posee una estructura rítmica repetitiva, una melodía potente y una progresión armónica que genera una sensación de energía y motivación.
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Este hallazgo confirma que las canciones pegadizas no solo dependen de su popularidad, sino también de cómo están estructuradas musicalmente para enganchar a nuestro cerebro. Así que, si alguna vez se encuentra tarareando Eye of the Tiger sin razón aparente, ahora sabe que hay una explicación científica detrás de ello.
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